UNA NIT FOLK, FESTIVAL DE MÚSICA I BALL TRADICIONAL PDF Imprimir E-Mail
10 y 11 de septiembre - Quart de Poblet (Valencia)

 

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El planteamiento de Una Nit Folk es que la música y el baile popular no son objeto de exhibición, sino para meterse dentro, la única forma de permanecer y evolucionar de manera natural. El criterio para contratar grupos, aparte de la calidad, es que estén comprometidos con el baile. Al inicio de cada pieza han de dar una breve instrucción, y un maestro va marcando los pasos a pie de plaza. Así se garantiza que todo el personal se mueva. Además, cada banda hace previamente un curso intensivo, con música en directo, de las danzas de su tierra.

 

Raíces leonesas y follía italiana. La tranquila plaza de la Iglesia de Quart de Poblet acoge el festival decano del País Valenciano de música y baile tradicional. En 1992, un miembro del Mussol Verd, la asociación que lo organiza, dijo: si Sevilla tiene la Expo, y Barcelona las olimpiadas, ¿por qué Quart no ha de tener una fiesta folk? El ayuntamiento respondió, y van 18 años.


A boqueta de nit (al anochecer) se reponen fuerzas con el sopar de faixa (cena de sobaquillo). Entre músicos, organizadores y público, se sientan a la mesa unas cuatrocientas personas. Después comienza el pasacalle por las callejuelas adyacentes con una colla de dolçainers i tabaleters (este año, Gatzara, de Paterna). La comitiva regresa en forma de dansà, el baile "nacional" valenciano, que desemboca en la plaza con un fandango. Una albà (canción con letra improvisada ad hoc) da paso al concierto-baile.

 

Para la noche del viernes 10, lo que antaño empezó como una cena musical (los mussolers y colaboradores llevaban instrumentos o tocaban los cubiertos que tenían a mano) para ambientar mientras se decoraba la plaza, se ha convertido en otro ágape multitudinario con bureo posterior. Vienen grupos de diferentes comarcas valencianas para mostrar un folklore pegado a las raíces, pero nunca como exhibición. Se mezclan con el público, al que antes han enseñado sus bailes. En esta ocasión, Germans Caballer i Amics, del Camp de Morvedre.

 

Ya el sábado 11 llegarán los invitados de fuera de Valencia. Por un lado, Son del Cordel, un grupo que recoge y difunde desde 1984 (en principio bajo el nombre de Parva y Sosiega) la música tradicional, y encabeza un movimiento de regeneración y vuelta a las raíces en música, instrumentos, indumentaria y bailes. Más tarde, como Son del Cordel, se centran en la música y la recuperación de instrumentos. Han publicado 11 discos y una recopilación de su trabajo de campo durante 24 años.

 

Tras ellos actuará Briganti, llegados desde Italia. El tarantismo es una histeria convulsiva que la superstición del mediodía italiano atribuye al mordisco de la taranta. Se cura con las tarantelas, danzas de ritmo vertiginoso, con vueltas sobre sí mismo, que repiten los supuestos movimientos del animal. Briganti nace en 1999 en Milán de la mano de unos músicos apasionados por la música y las danzas del sur, de donde descienden. Reproponen la pizzica, tammurriata y otras tarantelas con un estilo enérgico y pasional en un espectáculo de danza y animación que amera las plazas de gritos, sudor y emociones.

 

Asimismo abrirá sus puertas una exposición integrada por dos colecciones de acordeones antiguos y otros de vecinos de Quart que han desempolvado sus descendientes a raíz de la labor concienciadora del Mussol. La muestra estará viva, pues mientras se visita, algún músico los hará sonar. En el local de Quart Jove, en la calle Mayor, del 4 al 11 de septiembre.

 

Si lloviese, los talleres y las actuaciones se trasladarían a la Casa de Cultura, pero la cena se suspende. Sugerencia: si el público acude con castañuelas, y las chicas con falda larga, la plástica sonora y visual será excelente. Todo gratis, excepto la bebida y las delicias de horno en la barra.

 
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